Hacia las sociedades del conocimiento
Actualmente, la difusión de las nuevas tecnologías y la aparición de la red pública Internet parecen abrir nuevas perspectivas a la ampliación del espacio público del conocimiento. Durante mucho tiempo el conocimiento fue acaparado por círculos de sabios o
iniciados. El principio rector de esas sociedades del conocimiento reservado
era el secreto. Desde el Siglo de las Luces, los progresos de la exigencia
democrática, permitieron la difusión de las ideas de universalidad,
libertad e igualdad. Esta evolución histórica fue unida a la propagación de
conocimientos por intermedio del libro, y luego de la imprenta, y también a la
difusión de una educación para todos en la escuela y la universidad.
Antes de continuar leyendo te recomiendo que leas la siguiente definició: Sociedad del conocimiento definición
Antes de continuar leyendo te recomiendo que leas la siguiente definició: Sociedad del conocimiento definición
¿Qué clase de sociedades del
conocimiento?
La
noción de sociedad de la información se basa en los progresos tecnológicos. En
cambio, el concepto de sociedades del conocimiento comprende dimensiones
sociales, éticas y políticas. No se puede admitir que la revolución de
las tecnologías de la información y la comunicación nos conduzca a prever una forma única de
sociedad posible.
las nuevas posibilidades ofrecidas por Internet o los
instrumentos multimedia no deben hacer que nos desinteresemos por otros
instrumentos auténticos del conocimiento como la prensa, la radio, la
televisión y, sobre todo, la escuela. Antes que los ordenadores y el acceso a
Internet, la mayoría de las poblaciones del mundo necesitan los libros, los
manuales escolares y los maestros de que carecen.
Una sociedad del conocimiento debe
garantizar el aprovechamiento compartido del saber
No deberían existir marginados en las sociedades del
conocimiento, ya que éste es un bien público que ha de estar a disposición de
todos. Los
jóvenes están llamados a desempeñar un papel fundamental en este ámbito, ya que
suelen hallarse a la vanguardia de la utilización de las nuevas tecnologías y las personas de más edad también
están destinadas a desempeñar un papel importante, porque cuentan con la
experiencia necesaria para compensar la relativa superficialidad de la
comunicación y recordarnos que el conocimiento es
esencialmente un camino hacia la sabiduría.
La difusión de las tecnologías de la
información y la comunicación abre nuevas posibilidades al desarrollo
La coincidencia del auge de Internet, así como de la
telefonía móvil y las tecnologías digitales, con la tercera revolución
industrial ha modificado radicalmente la situación del conocimiento en
nuestras sociedades. La perspectiva de un “salto
tecnológico”
también pareció sumamente atractiva para los países en desarrollo, ya que emitió la hipótesis de que era posible saltarse algunas etapas del desarrollo industrial adoptando directamente las tecnologías más avanzadas y beneficiándose así de su inmenso potencial. De esta manera, se acelera la producción de conocimientos. La revolución de las nuevas tecnologías ha significado la entrada de la información y del conocimiento en las sociedades.
también pareció sumamente atractiva para los países en desarrollo, ya que emitió la hipótesis de que era posible saltarse algunas etapas del desarrollo industrial adoptando directamente las tecnologías más avanzadas y beneficiándose así de su inmenso potencial. De esta manera, se acelera la producción de conocimientos. La revolución de las nuevas tecnologías ha significado la entrada de la información y del conocimiento en las sociedades.
Las sociedades del conocimiento no se
reducen a la sociedad de la información
El desarrollo de las redes no puede de por sí solo sentar las bases de la sociedad del conocimiento.
El desarrollo de las redes no puede de por sí solo sentar las bases de la sociedad del conocimiento.
La
información es efectivamente un instrumento del conocimiento, pero no es el
conocimiento en sí. La información, que nace del deseo de intercambiar
los conocimientos y hacer más eficaz su transmisión, es una forma fija y
estabilizada de éstos que depende del tiempo y de su usuario: una noticia es
“fresca” o no lo es.
Ahora bien, pese a que estamos presenciando el advenimiento
de una sociedad mundial de la información en la que la tecnología ha superado
todas las previsiones con respecto al aumento de la cantidad de informaciones
disponible y la velocidad de su transmisión, una información no crea forzosamente una masa de datos
indiferenciados hasta que todos los habitantes del mundo no gocen de una
igualdad de oportunidades en el ámbito de la educación para tratar la
información disponible con discernimiento y espíritu crítico, analizarla,
seleccionar sus distintos elementos e incorporar los que estimen más
interesantes a una base de conocimientos.
Las
sociedades del
conocimiento:un nuevo enfoque de desarrollo
pertinente para los países del Sur
Para Amartya Sen, el desarrollo humano estriba en la
búsqueda de las libertades elementales o “sustanciales”. estas libertades comprenden las posibilidades elementales de acceso
–en especial, de las niñas y las mujeres– a la educación, el mercado de
trabajo, la salud y los productos, así como la participación en las decisiones
políticas, la igualdad de acceso a la información y el derecho a la seguridad
colectiva
Los perjuicios causados al medio ambiente, los riesgos tecnológicos, las crisis
económicas y la pobreza son elementos que se pueden tratar mejor mediante la
cooperación internacional y la colaboración científica. Los éxitos conseguidos por algunos países de Asia Oriental y Sud-oriental en la lucha contra la pobreza se explican en gran parte por las
inversiones masivas que han realizado a lo largo de varios decenios en la
educación y la investigación y desarrollo.
¿Qué tipo de contexto?
La noción de “sociedad del conocimiento” fue utilizada por
primera vez en 1969 por un universitario, Peter Drucker, y en 1990 fue profundizada en una serie de estudios detallados publicados por investigadores
como Robin Mansell o Nico Stehr. La
UNESCO, no permaneció ajena a esta evolución como lo demuestra el
informe titulado Aprender a ser: el mundo de la educación hoy y mañana y
elaborado en 1972. Las consecuencias del auge son importantes para definir políticas de investigación,
educación e innovación. Las comunidades
intelectuales y científicas, así como la sociedad civil en general, han
participado también en esta labor como lo demuestran los numerosos trabajos
realizados sobre las nuevas modalidades de producción del conocimiento
científico, la innovación, las sociedades del aprendizaje y los nexos entre las
sociedades del conocimiento, la investigación científica y la educación para
todos a lo largo de toda la vida.
Los límites de las iniciativas existentes
. El interés por
los efectos a corto plazo de la introducción de las nuevas tecnologías en la
enseñanza y el aprendizaje puede conducir a que se deje de lado un estudio más
profundo de los nuevos contenidos de la educación, así como de su calidad y sus
modalidades

En vez de proponer un “modelo único” de sociedades del conocimiento a los países en desarrollo, conviene recordar que los progresos realizados por algunos países son en gran medida el resultado de decenios de pacientes y concertados esfuerzos en ámbitos como la educación a todos los niveles, la recuperación del retraso tecnológico en sectores estratégicos, la investigación científica o la creación de sistemas de innovación de alto rendimiento.
El ritmo constante de la innovación tecnológica obliga a efectuar actualizaciones periódicas. El acceso a Internet a alta velocidad por conducto de líneas eléctricas, la televisión interactiva en los teléfonos móviles y la comercialización de nuevos programas informáticos, al reducir considerablemente el costo de las comunicaciones telefónicas, están modificando completamente las bases del debate sobre el acceso a las tecnologías y a contenidos diversificados
¿Qué desafíos se plantean?
Evidentemente, la creación de redes permite acabar con el aislamiento de todo un conjunto de conocimientos No obstante, hay una serie de obstáculos que siguen dificultando el acceso al conocimiento, a los que han venido a añadirse otros nuevos.
¿Nos encaminamos hacia una sociedad
disociada?
En la era de la información, y en un momento en que se nos promete el advenimiento de las sociedades del conocimiento, podemos observar cómo se multiplican paradójicamente las brechas y las exclusiones, tanto entre los países del Norte y del Sur como dentro de cada sociedad.
En la era de la información, y en un momento en que se nos promete el advenimiento de las sociedades del conocimiento, podemos observar cómo se multiplican paradójicamente las brechas y las exclusiones, tanto entre los países del Norte y del Sur como dentro de cada sociedad.
La brecha
cognitiva es obvia entre los países del Norte y los del Sur, pero también se
manifiesta dentro de cada sociedad, ya que un contacto igual con el
conocimiento raras veces da por resultado un dominio igual de dicho
conocimiento, el acceso a los conocimientos
útiles y pertinentes no es una mera cuestión de infraestructuras, sino que
depende de la formación, de las capacidades cognitivas y de una reglamentación
adecuada sobre el acceso a los contenidos.
Los peligros de una mercantilización excesiva
de los conocimientos
Algunos
expertos han señalado que nuestras sociedades no sólo distan mucho de confirmar
la hipótesis de una presunta “desmaterialización”, sino que se hallan inmersas
en un proceso de “hiperindustrialización” porque el propio conocimiento se ha
“mercantilizado” en forma de informaciones intercambiables y codificables.
El conocimiento no se puede considerar una mercancía como
las demás. La tendencia actual a la privatización e internacionalización de los
sistemas de enseñanza superior merece una atención especial por parte de los
encargados de adoptar decisiones y debería examinarse en el marco de un debate
público, efectuando un verdadero trabajo de prospectiva a escala nacional,
regional e internacional.
Fuentes
Castells, M. (1996); Drucker, P. (1969); Faure, E. y otros
(1972); Mansell,
R. y Wehn, U. (1998); Sen, A. (2000); Stehr, N. (1994).



